Internacional

Noruega interviene para acabar con las huelgas en los yacimientos de petróleo

Por Redacción

El Gobierno de Noruega ha anunciado este martes la imposición de «una junta de salarios» obligatoria como remedio para resolver el conflicto entre los trabajadores y la petrolera estatal noruega Equinor, a petición de la ministra de Trabajo e Inclusión Social, Marte Mjos Persen.

Esta medida tiene lugar después de que ambas partes no encontrasen una solución pactada, y ante la amenaza de que la huelga pudiera disminuir en un 13 por ciento el suministro de gas del país, lo que podría afectar a loa países europeos en el marco de la guerra de Ucrania

Tras el fracaso de la firma de un nuevo convenio para los trabajadores de Equinor, 74 trabajadores de tres plataformas noruegas de gas y petróleo se pusieron en huelga, provocando el cierre seguro de los campos de Gudrun, Oseberg South y Oseberg East.

«No ha sido posible que las partes encuentren una solución. Por lo tanto, he propuesto una junta salarial obligatoria. La escalada anunciada es crítica en la situación actual, tanto en lo que respecta a la crisis energética como a la situación geopolítica en la que estamos con una guerra en Europa», ha afirmado Mjos Persen en un comunicado tras anunciar el acuerdo impuesto.

«Es injustificable que se detenga la producción de gas a tal grado que se estima que provocará este paro de los próximos días. Las cifras de producción caen drásticamente, y esto es muy crítico en una situación en la que la UE y el Reino Unido dependen completamente de la cooperación energética con Noruega», ha agregado la ministra de Trabajo.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha señalado que «la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania tiene consecuencias muy grandes para la seguridad del suministro en muchos países europeos», y ha advertido de que existe el peligro de «una mayor escasez de energía en Europa en un futuro próximo».

Este motivo justifica que el Gobierno de Noruega haga «todo lo que esté a su alcance» para ayudar a mantener la seguridad energética en Europa, ya que una reducción en las entregas de gas noruego la exacerbaría, al igual que las consecuencias políticas, económicas y sociales.

Los países europeos que hasta ahora dependían en gran medida de las importaciones de energía rusa están buscando nuevos proveedores a la luz de la invasión de Moscú en Ucrania, y muchos cuentan con la producción noruega para suplir su consumo.

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