Corazón

Los tres amores de película de Adriana Abascal

Por Redacción

Modelo, actriz y socialité por excelencia, Adriana Abascal tiene una vida que casi podría protagonizar una película de Hollywood. Se dio a conocer en un concurso de misses en 1988 y llegó a participar en Miss Universo un año después, logrando un digno quinto puesto en el concurso de belleza. Pero además de por su trayectoria, la mexicana protagoniza sobre todo portadas de revistas de corazón por sus sonadas bodas con personajes del mundo de los negocios al más alto nivel. Hace apenas unos meses, Adriana Abascal anunciaba su separación de su tercer marido. Pero, ¿cómo han sido sus tres matrimonios?

Adriana Abascal attends the Vanity Fair awards 2019 photocall at Royal Theater in Madrid, Spain on Nov 25, 2019 (Photo by Carlos Dafonte/NurPhoto via Getty Images)

Su primer amor falleció

Nacida en Veracruz, en México, hace 51 años, Adriana Abascal habla varios idiomas y ha trabajado como modelo, actriz, presentadora y productora de telenovelas para Televisa. Además, escribió un libro, Una mujer, cada mujer, en el año 2002. Su primer amor fue Emilio Azcárraga Milmo, al que se conocía como El Tigre, y considerado el hombre más rico de América Latina con una fortuna que se calculaba en más de 4.000 millones de euros. Azcárraga -que era 40 años mayor que Abascal- fue dueño del imperio Televisa (de donde han salido las telenovelas más famosas del planeta) y contó con numerosos negocios de éxito dentro del mundo del espectáculo. Con él Adriana mantuvo una relación durante siete años aunque no llegaron a casarse porque el magnate de la comunicación no se había separado de su mujer, Paula Cusi.

Él falleció el 16 de abril de 1997 mientras estaba en su yate ECO a las afueras de Miami y como consecuencia de un cáncer de páncreas. Emilio murió en los brazos de Adriana. Tras su muerte, Abascal se convirtió en propietaria de ese barco, valorado en 57 millones de euros, hasta que se lo vendió a Larry Ellison, propietario de Oracle.

Adriana Abascal y Juan Villalonga se casaron en Los Ángeles en 2001. (Photo by Nick Harvey/WireImage)  *** Local Caption ***

El ‘rescate’ de Villalonga

Según cuentan en Vanitatis, fue precisamente el malestar que tenía Adriana con los hijos de su difunta pareja por la herencia millonaria de Azcárraga, lo que llevó a Juan Villalonga a ofrecerle su ayuda en la primavera de 1998. Pese a que no se había casado con el magnate, sí que tenía derechos sobre la herencia y sobre los negocios del empresario.

Adriana llegó a Madrid con un proyecto debajo del brazo, según contó después en ¡Hola!, un negocio que unía submarinismo y televisión. Esto llegó a los oídos de Villalonga, que entonces era presidente de Telefónica, accionista de Antena 3 y uno de los socios fundadores de Vía Digital. «Él me salvó del naufragio», explicó Abascal en la revista. Empezaron siendo amigos y ella se marchó a Miami. Poco después, él aterrizó en Florida después de separarse de su primera mujer y le dijo: «Vamos a conocernos». Ella apenas tenía 28 años.

Juan Villalonga es uno de los directivos y empresarios más conocidos (y a la vez desconocidos porque nunca ha querido airear su vida privada) de España. Fue director ejecutivo de Telefónica de 1997 a 2000, socio de McKinsey & Company (1980-1989), director general de Credit Suisse First Boston (1993-1994) y director general de Bankers Trust España (1995-1996). ​Villalonga pertenece a una gran saga de empresarios, ya que su familia paterna fue propietaria de la compañía de ferrocarriles de Valencia; su tío abuelo, Ignacio Villalonga, fue Gobernador de Cataluña cuando en 1935 se suspendió la autonomía, y posteriormente sería presidente de uno de los bancos más grandes de España, el Banco Central (1943-1970).

Adriana y Villalonga se enamoraron y vivieron en Londres y Los Ángeles. Fue en la ciudad de los sueños donde contrajeron matrimonio en junio de 2001 en una ceremonia discreta en la mansión familiar situada en Bel-Air (una de las zonas más exclusivas y lujosas de Los Ángeles) en la que los rostros conocidos de la alta sociedad española no estuvieron presentes. Apenas contaron con la presencia de Alberto Cortina y Alberto Alcocer, dos de los miembros de la aristocracia de los negocios más populares en esos años.

Pero allí sí que estuvieron estrellas como Salma Hayek y Gloria y Emilio Stefan, las invitaciones fueron creadas por Cartier, el banquete lo sirvió Spago, el restaurante que sirve la comida durante los Oscar y ella se casó con un vestido de Christian Lacroix. La pareja tuvo tres hijos, Paulina -de 22 años y que posó con su madre en 2019, hoy estudia en Berkeley y es una gran activista mediombiental-, Diego y Jimena. Se separaron en 2009 porque sus vidas transcurrían con rumbos diferentes. Fue una separación dolorosa pero hoy son grandes amigos.

Emmanuel Schreder y Adriana Abascal se casaron en Ibiza y su boda duró cuatro días. (Photo by Dominique Charriau/WireImage)

Una boda por todo lo alto en Ibiza

Su tercer gran amor llegó en 2012 en una cena entre amigos en París. Ella estaba convaleciente después de romperse una pierna, pero fue a la cena con tacones. Cenaron pero en un principio Adriana y Emmanuel Schreder no congeniaron. “Ni siquiera me abrió la puerta del coche. Aún se disculpa por ello”, recordaba en una entrevista en Vanity Fair. Pero finalmente se enamoraron. Él es francés y presidente de la inmobiliaria Catella en Francia, una multinacional especializada en servicios inmobiliarios, y padre de cuatro hijos de un matrimonio anterior. Él le pidió matrimonio después de un viaje a México.

Se casaron el 29 de julio de 2013 en Ibiza en una boda de esas que hacen época y que fue portada de ¡Hola! Al enlace asistieron más de 200 invitados de 20 países, entre ellos, Naty Abascal, Boris Izaguirre y Alfonso de Borbón. Su vestido de novia de crepé de seda fue diseñado por el español Lorenzo Caprile. «He besado muchas ranas hasta dar con mi príncipe azul, pero la felicidad de haberlo encontrado es enorme. Hasta diría que merece la pena besar… todo el estanque», decía en la revista del saludo.

Nueva etapa personal

Tras su boda, la pareja se instaló en París aunque Adriana siempre ha viajado de un lugar a otro por su trabajo. Cuando parecía que lo suyo sería un amor para toda la vida, en febrero de este año se conocía su separación matrimonial después de atravesar una crisis un tiempo antes. Ahora, Adriana Abascal está centrada en el amor de sus hijos y en su trabajo. Su firma de calzado Skorpios es todo un must entre las famosas y más desde que Lily Collins, protagonista de Emily in París, se declarara fan de estos zapatos. «No me arrepiento de nada en la vida. Todo lo que he hecho es lo que me ha llevado a donde estoy (…) Sé que hay que pasar por la oscuridad y la tristeza para valorar los días felices», ha dicho.

Última hora

Protagonistas