Cultura

La Fundación Bancaja de Valencia viaja con Sorolla a la niñez a través de 86 obras emblemáticas

Por Redacción

Joaquín Sorolla marca «un nuevo hito» en la Fundación Bancaja de València, con una exposición que supone un viaje a la niñez a través de 86 obras con las piezas más emblemáticas de la producción que el pintor valenciano dedicó a la infancia, una temática recurrente en su trayectoria y con la que obtuvo sus mayores reconocimientos.

Así se ha destacado en la presentación de la muestra de la mano del presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón; el director del Museo Sorolla, Enrique Varela; y las comisarias Sonia Martínez y Covadonga Pitarch. El acto también ha contado con la asistencia de la bisnieta del pintor y patrona de la Fundación Bancaja, Blanca Pons-Sorolla, y del presidente de la Comisión Permanente de la Fundación Museo Sorolla, Antonio Mollá.

La exposición ‘La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla’, realizada con la colaboración del Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla, ofrece la primera revisión sistemática de la representación de la niñez en la pintura del artista valenciano.

Tal y como ha explicado Covadonda Pitarch, este proyecto «nace» de la observación de las obras del artista valenciano: «Cuando uno observa la pintura de Joaquin Sorolla, puede darse cuenta rápidamente de que los niños están presentes a lo largo de toda su carrera hasta que la enfermedad le impida seguir trabajando».

Según expresa la comisaria, la importancia de esta exposición reside en el hecho de que es sobre un tema «muy inédito» y «muy poco tratado» ya que, hasta el momento, el Museo Sorolla había realizado exposiciones que hablaban del mar o acerca de las diferentes formas de captación de luz en la obra del artista. Sin embargo «ningún libro ni ninguna exposición había indagado en el tema de la infancia en la obra de Joaquin Sorolla».

La muestra reúne un total de 86 obras, parte de ellas ya exhibidas en el Museo Sorolla de Madrid este mismo año, y que de forma ampliada se presenta en Valencia. Enrique Varela ha querido destacar el carácter singular de esta muestra: «Cuando uno viene aquí y se encuentra con la misma exposición, no deja de sorprenderle de nuevo, porque parece que está viendo una distinta sabiendo que el discurso es el mismo».

5 OBRAS NO MOSTRADAS ANTES AL PÚBLICO

Entre ellas, se encuentran 35 obras que se mostrarán por primera vez en València y cinco «muy poco conocidas» que no se habían mostrado antes al público. El conjunto de obras reunidas procede de casi 40 colecciones públicas y privadas de toda España como el Museo Sorolla, la Fundación Museo Sorolla, el Prado, la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, el Bellas Artes de Bilbao, el de Asturias, el Ayuntamiento de València, la Colección Esther Koplowitz, la Universidad Complutense de Madrid, la Colección Banco Santander O la Fundación Rodríguez Acosta, entre otras, y a las que se suman piezas de la Fundación Bancaja.

Junto con las obras, se exponen fotografías del archivo del Museo Sorolla, y se proyectan dos audiovisuales que profundizan en el contenido de la muestra, que se estructura en cuatro secciones: El centro de la familia, El mundo de los niños, La otra infancia y La alegría del agua.

Sorolla fue un hombre eminentemente familiar. Huérfano a los dos años, encontró en la familia que creó junto a su esposa, Clotilde García del Castillo, «el pilar firme sobre el que sustentar su vida como hombre y como pintor» y una «inagotable» fuente de inspiración. Con el nacimiento de sus tres hijos del autor, María Clotilde, Joaquín y Elena, aparecen en su pintura escenas de una nueva intimidad.

Son obras como ‘Madre y Mi mujer y mis hijos’ donde el autor refleja el «nuevo concepto de maternidad» que ha ido imponiéndose a lo largo del siglo XIX, el de la madre devota que cría a sus hijos, señala la comisaria Sonia Martínez.

Ellos, además, servirán al artista de gran inspiración, que los retratará en numerosas ocasiones, donde la familiaridad con el modelo y la libertad que concede pintar para uno mismo llevarán a Sorolla a realizar sus mejores retratos de niños. La exposición reúne, además, por primera vez, una selección de retrato infantil por encargo, en su mayoría procedente de colecciones particulares, donde se refleja el naturalismo y la calidad con la que capta los rasgos infantiles.

En el mundo de los niños se muestran cuadros optimistas y alegres que muestran a pequeños aplicados en sus lecciones o con sus juguetes favoritos, mientras que en La otra infancia se podrá contemplar la aproximación de Sorolla al trabajo infantil, donde no busca la crítica social, sino que pretende retratar la realidad de su época y para ello muestra a los más pequeños realizando todo tipo de tareas manuales como la pesca o las actividades afines.

Por otro lado, Sorolla utiliza su tema favorito -el mar- para representar la enfermedad en la infancia, como se puede ver en ‘¡Triste herencia!.’ Sorolla también representará la mortalidad infantil, en un momento en el que, pese a los avances conseguidos, esta todavía alcanzaba unos índices muy elevados en la sociedad.

A la alegría del agua corresponden las pinturas que dieron «más fama» a Joaquín Sorolla y por las que fue «más reconocido» por el gran público: obras protagonizadas por niños felices disfrutando del mar, en cuadros como ‘Al agua.’ ‘Playa de Valencia’ o ‘La hora del baño’, en los que la luz rebota en las enormes telas rosas y blancas y brilla en las olas.

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