Esperanza para las aves en peligro de extinción

Por Redacción

Los resultados de un nuevo estudio que investiga cómo las aves experimentan la neofobia, es decir, el miedo a las cosas nuevas, podrían desempeñar un papel vital para ayudar a salvar especies en peligro crítico.

La investigación, publicada en la revista ‘Royal Society Open Science’, ha estudiado el comportamiento de un pájaro poco común llamado estornino de Bali (‘Leucopsar rothschildi’), del que hay menos de 50 ejemplares en libertad.

Dirigido por la doctora Rachael Miller, de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), en Reino Unido, junto con colegas de la Universidad de Cambridge y la Universidad Nacional de Singapur, el estudio examinó cómo respondían 22 estornino de Bali en cautividad a la presencia de nuevos objetos y tipos de comida, además de lo bien que abordaban tareas sencillas de resolución de problemas.

Los investigadores creen que la recopilación de este tipo de datos sobre el comportamiento puede ayudar a elaborar nuevas estrategias de conservación. La flexibilidad del comportamiento es crucial para la adaptabilidad y la supervivencia de un individuo, por lo que el entrenamiento previo a la liberación y la identificación de aves específicas para la liberación podrían ayudar a la reintroducción con éxito de especies en peligro de extinción, como el estornino de Bali, en la naturaleza.

El estudio se llevó a cabo durante un periodo de seis semanas en tres colecciones zoológicas del Reino Unido -Waddesdon Manor (National Trust/Fundación Rothschild), Cotswolds Wildlife Park and Gardens y Birdworld- y los investigadores descubrieron que, en general, las aves tardaban más en tocar alimentos conocidos cuando había un elemento nuevo.

La edad fue un factor clave en el comportamiento mostrado, ya que las aves adultas resultaron ser más neofóbicas que las jóvenes. Los investigadores también descubrieron que las aves que tocaban rápidamente la comida conocida que se colocaba junto a un objeto nuevo eran también las más rápidas en resolver tareas de resolución de problemas.

Este nuevo estudio forma parte de un proyecto más amplio dirigido por la doctora Miller, profesora de comportamiento animal de la Universidad Anglia Ruskin (ARU), cuyo objetivo es combinar la investigación sobre la cognición y el comportamiento de las aves con la conservación, para ayudar a las especies amenazadas.

«La neofobia puede ser útil en el sentido de que puede ayudar a las aves a evitar peligros desconocidos, pero también puede repercutir en su adaptación a nuevos entornos, por ejemplo, mediante una mayor reticencia a acercarse a nuevos alimentos», afirma.

Según explica, «comprender la flexibilidad del comportamiento, en concreto cómo responden las especies y los individuos dentro de ellas a las novedades y a los nuevos problemas, es vital para la conservación, sobre todo porque el mundo está cada vez más urbanizado. Muchas especies necesitan adaptarse a los cambios ambientales generados por el hombre y la forma en que un animal responde a la novedad puede predecir los resultados posteriores a la liberación durante las reintroducciones», añade.

«Seleccionamos el estornino de Bali para este estudio específicamente porque está al borde de la extinción, con menos de 50 adultos en estado salvaje en Indonesia, pero existe un programa de cría en cautividad de casi 1.000 aves en zoológicos de todo el mundo –explica–. Como parte de su conservación activa es necesario liberar continuamente aves para intentar aumentar la pequeña población silvestre».

Miller destaca que ahora hay disponibles datos sobre la flexibilidad del comportamiento de estas aves, lo que puede ayudar a informar sobre qué aves pueden ser las más adecuadas para la reintroducción. «Nuestro estudio ya ha identificado que la liberación de juveniles de estornino de Bali puede ser potencialmente más exitosa que la liberación de aves adultas, al menos en términos de adaptabilidad a nuevos entornos», subraya.

Y añade que «los datos también pueden ayudar a desarrollar el entrenamiento antes de la liberación, donde las aves cautivas pueden aprender a aumentar las respuestas de miedo a las trampas o a las personas, si fueran a ser introducidas en áreas donde hay caza furtiva, o a disminuir la neofobia mediante la exposición a fuentes de alimento seguras y desconocidas en áreas con pocos recursos. Creemos que los hallazgos del proyecto en general podrán ayudar no sólo al estornino de Bali , sino, con suerte, a muchas otras especies en peligro de extinción», concluye.

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