Internacional

El primer ministro de Irak celebra el quinto aniversario de la liberación de la ciudad

Por Redacción

El primer ministro de Irak, Mostafá al Kazemi, ha celebrado con los niños huérfanos de Mosul el quinto aniversario de la liberación de la segunda ciudad más grande del país, capturada por Estado Islámico en 2014, en el comienzo de uno de los periodos más aterradores vividos por la población.

Al Kazemi ha conmemorado este pasado sábado la festividad del Eid al Adha con doscientos «hijos de los mártires de Mosul», a quienes invitó a un restaurante de la ciudad de los restaurantes de la ciudad. Allí, el primer ministro aplaudió a los niños y a sus familias, a quienes describió como «el pilar del país y los constructores de su futuro», según la agencia oficial de noticias INA.

«Este gobierno va a cuidar de vosotros, como hijos que sois de los mártires que sacrificaron sus vidas», ha añadido el primer ministro iraquí.

Al Kazemi ha visitado también la universidad de la ciudad, así como varios proyectos de infraestructura y de reconstrucción, como la emblemática Mezquita de Al Nuri, volada hace cinco años por los yihadistas.

El templo omeya, que databa del siglo XII, fue escenario de la proclamación del Califato del Estado Islámico en 2014, en un acto protagonizado por su líder, Abu Bakr al Baghdadi. Sin embargo, fue destruido tres años después por el propio Estado Islámico ante el avance de las fuerzas gubernamentales iraquíes que finalmente pusieron fin al dominio territorial y al propio Califato en los meses posteriores.

Cientos de miles de personas tuvieron que escapar de sus hogares ante el avance de Estado Islámico, que decidió arrasar la ciudad por completo durante la culminación de su conquista, el 10 de julio de 2014, en el principio de tres años de régimen fundamentalista plagado de ejecuciones, desplazamientos forzados, torturas y prácticamente un espectro total de abusos.

ONG como Médicos sin Fronteras han celebrado este aniversario como una etapa positiva en la reconstrucción de una ciudad que «ha experimentado cambios radicales en los últimos cinco años», según Sahir Dawood, promotora de salud de MSF een la ciudad.

«La primera vez que volví, justo después del final de la batalla, me sentí como un pueblo fantasma. Miraba a mi derecha, a mi izquierda, y todo lo que veía eran escombros, edificios destruidos y calles vacías, con algunas personas exhaustas aquí y allá. Pero ahora, cuando voy por la ciudad, veo gente trabajando y saliendo. Veo edificios en pie, farolas encendidas durante la noche», declara.

Hoy, los puentes que fueron destruidos durante la guerra se han reabierto y el oeste y el este de Mosul se han vuelto a conectar. En los últimos cinco años, las personas que viven en Mosul han visto cambiar las calles, ya que las barreras y los puestos de control han sido eliminados gradualmente, una señal de una mayor seguridad.

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